Hoy hemos visto los modelos de gestión de la convivencia. Son tres: el modelo punitivo, el modelo relacional y el modelo integrado.
Los tres parten de la idea de que se aplica un castigo ante una mala conducta, pero los tres son diferentes.
Creo que este modelo es el más usual porque es el más ‘‘cómodo’’ por decirlo de alguna manera, porque al no interesarse por los implicados requiere menos esfuerzo y tiempo. En él solo se preocupa porque el asunto se olvide y aunque no se resuelve y quedan sus consecuencias, para los profesores es una manera de darlo por zanjado.
-En el modelo relacional sin embargo se busca la resolución del conflicto. A través de una tercera persona que es la que obliga a los implicados a participar se logra la reconciliación. Además este modelo tiene en cuenta a la victima que puede ser recompensada tanto moral como materialmente.
Este modelo también se da a veces en las escuelas, sobre todo con niños pequeños a los que se enseña a ‘‘hacer las paces’’. Es un sistema mejor que el anterior pero el hecho de que los afectados tengan que dialogar por obligación no es lo ideal. Si alguna de las personas implicadas no está preparada para ello no debería ser obligada a hacerlo.
-En el modelo integrado el conflicto se hace público, es decir se lleva ante la clase. En este modelo agresor y víctima no son obligados a dialogar para resolver el conflicto si no que lo hacen por propia iniciativa. Además este modelo está legalizado y el centro cuenta con una estructura a seguir para resolver los conflictos.
Este último modelo no suele aparecer mucho ya que es el más exigente de los tres.
En cuanto al video de la Ley de Convivencia y Participación de la Comunidad Educativa, tengo que decir que establecer una ley que de autoridad a los profesores no significa que se vaya a cumplir. Es decir, los profesores tienen una autoridad y un respeto porque se lo han ganado, no porque una ley lo diga. Respecto a la presunción de veracidad, creo que es una injusticia, porque en el caso de que los alumnos sean los que lleven la razón, el testimonio del profesor será el que tenga más peso aunque no lleve razón. También el hecho de que los centros puedan decidir que ropa pueden llevar los alumnos está bien pero dentro de unos límites, es decir, un centro puede imponer ciertas normas sobre la vestimenta para que sea adecuada al momento y al lugar pero un exceso de normas implicaría quitar libertad a los alumnos.
Patricia
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